viernes, 13 de septiembre de 2013

Dudas en gestión cuantitativa de procesos

gestion cuantitativa
Jason Goodger
El nivel 4 de madurez en el modelo CMMI se relaciona con la gestión cuantitativa de los procesos. En este artículo respondo a una inquietud de un contacto interesado en su aplicación y que puede ser de utilidad para otros lectores. 
"Me han informado que para cumplir con CMMI ML4 se debe cumplir con 2 áreas de proceso OPP y QPM me podrías apoyar indicándome que buscan estas áreas de proceso y en general sus prácticas de cada una, o bien donde podría encontrar información al respeto". (W. Hdez)
Efectivamente en el modelo CMMI para implementar el nivel de madurez 4 donde el proceso es Gestionado cuantitativamente se requiere cubrir con dos áreas de proceso (OPP, QPM) adicionales a las que ya se tienen implementadas en los niveles 2 y 3. Son prácticas que agregan elementos adicionales para la gestión de proyectos y procesos, cambian la forma en que se hacen tradicionalmente. Revisemos algunas de esas consideraciones.
Gestión cuantitativa
La madurez del proceso va de un proceso reactivo y pobremente ejecutado a un proceso controlado y gestionado en el nivel 2 de madurez. Este nivel establece las bases para poder estandarizar el proceso y hacerlo consistente en los proyectos, gestionar el conocimiento y concentrar las experiencias del proceso para beneficio de la Organización en el nivel 3 de madurez. Con el proceso estandarizado y consistentemente ejecutado se puede medir y analizar estadísticamente el rendimiento del proceso como base para lograr la gestión cuantitativa a nivel 4. El siguiente nivel busca mejores resultados que se tienen con base en el conocimiento cuantitativo del rendimiento del proceso y la selección de aquellas mejoras que contribuyen a optimizar la capacidad del proceso.

Se dice que la gestión de proyectos cambia de un enfoque de perspectiva de retrovisor al de sistema de navegación, considerando que la gestión tradicionalmente reactiva y correctiva se enfoca en la gestión proactiva identificando los comportamientos que se pueden anticipar en el futuro con un conocimiento cuantitativo de lo que sucede en el proceso y los resultados del proyecto. Para lograrlo en esencia se deben establecer tres elementos fundamentales los objetivos de rendimiento y calidad, las lineas base de rendimiento del proceso (PPB) y los modelos de rendimiento del proceso (PPM). 


Evolución de la madurez en un ejemplo cotidiano
La evolución de la madurez se puede comparar con el proceso de preparación de un atleta para ganar la carrera del maratón.

En un inicio el interés puede llevar por curiosidad a competir en la carrera. Similar a un proceso improvisado, poco controlado y reactivo, el objetivo no es muy claro entre el deseo de participar, llegar a la meta o bien ganar la competencia. En cualquiera de los casos se apoya en las buenas intenciones, el esfuerzo y entusiasmo personal. Muchas veces se carece de una buena técnica, preparación o calibración de las posibilidades y seguimiento de los resultados. Lo importante es participar y al final el efecto puede ser abortar la carrera sin llegar a la meta o bien llegar muy tarde cuando ya los jueces se han marchado.

A partir de esa experiencia trabaja por mejorar y controlar los resultados. Considerando el proceso gestionado donde se definen los objetivos, se planifica como alcanzarlos y controlarlos en la medida que se avanzan, nuestro corredor busca recursos, se prepara, entrena y mide los logros para, más allá del entusiasmo que requiere, alcanzar la meta. La posibilidad de alcanzar el objetivo depende aún de el entusiasmo más que de una técnica específica o medición precisa de su capacidad. Busca controlar y medir los resultados, pero aún no tiene los elementos para mejorar la técnica y en gran medida depende de su propio esfuerzo. 

En la búsqueda de mejores logros, el corredor trabaja en identificar los puntos de mejora. Se enfoca en identificar las mejores técnicas y trabaja para introducirlas como parte de su entrenamiento, mide el avance, mejora sus objetivos y logra estabilizar todos los elementos que requiere para presentarse en forma en la competencia. La consistencia y sistematicidad en su entrenamiento le permite obtener un mejor nivel pero aún falla en aplicar las técnicas que realmente requiere, prueba y error es la mejor opción que tiene ante la alternativa de no hacer nada con las fallas que identifica. 

Sobre la base de estabilizar su técnica puede medir y conocer sus rendimiento. Conoce su capacidad de resistencia, la velocidad que puede imprimir, su poder de concentración, los recursos para adquirir su equipo y las herramientas que requiere. Esos elementos le dan el conocimiento de su técnica e incluso le permiten proyectar variaciones para en el curso de la carrera alcanzar los objetivos. 

Con este nivel de preparación una necesidad natural que se tiene es optimizar los resultados y alcanzar mejores objetivos, aplicar aquellas técnicas que realmente le apoyan a mejorar el rendimiento que tiene. La selección de la técnica o variación del entrenamiento se basa en el conocimiento de los objetivos que se pueden alcanzar y la evaluación de la mejora que se puede introducir en el entrenamiento. Prueba y error deja de ser la única alternativa para entonces ser selectivo en las mejoras y poder finalmente no sólo llegar a la meta sino que coronarse como campeón en la competencia. 

La edición del primer bimestre del 2012 de la revista Crosstalk cubre elementos de alta madurez y sus beneficios, que pueden ser útiles para tener mayor información sobre el tema.