jueves, 6 de agosto de 2015

Métricas, la evolución en CMMI

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Las métricas son importantes y necesarias en la toma de decisiones. Desde que se tiene un proceso, existen indicadores que permiten caracterizar lo que sucede. Es fundamental que se tengan métricas asociadas con los objetivos del negocio y las necesidades de información.


Las métricas progresan con la madurez de los procesos. Intentar cubrir toda la información, sin saber si realmente será necesario, puede ser un impulso primario en muchas organizaciones que provoca pérdidas de tiempo y trabajo desaprovechado que a la larga no aporta valor.



Métricas y CMMI

Las métricas evolucionan en el modelo CMMI a partir de las prácticas consideradas en el área de proceso Measurement and Analysis  (MA) en el nivel 2 de madurez, asociado con la técnica “Goal-Question- Metric” (GQM) para la definición de métricas asociadas con las necesidades específicas de información. 

Además son integradas para todas las áreas de proceso en las prácticas genéricas:

  • GP 2.8 Monitorizar y controlar el proceso, con ejemplos de métricas en la elaboración para cada área de proceso
  • GP 2.10 Revisar el estado con la alta gerencia
  • GP 3.2 Recolectar información para la mejora

El concepto sobre la medición considera en el nivel gestionado básicamente el estado de las métricas (Plan vs. Real) de tamaño, esfuerzo, duración, costo, cambios y hallazgos en productos y procesos. Como resultado se pueden identificar desviaciones sobre los valores esperados que pueden implicar la toma de acciones correctivas que permitan corregir el comportamiento que se tiene.

En el nivel 3 se integran métricas relacionadas con la mejora de procesos y la calidad, como es la productividad y la densidad de defectos. El enfoque está en lograr consistencia y estabilidad cualitativamente en relación con el proceso, bases fundamentales para el análisis cuantitativo en niveles superiores de madurez.

En el nivel gestionado cuantitativamente la información histórica de las métricas se utiliza para establecer las líneas base de capacidad del proceso y los modelos que permiten predecir el comportamiento del proceso. No solo es capturar la información sino que se analiza para poder identificar y pronosticar lo que se puede obtener.

Finalmente en el nivel optimizado el análisis de la información en las métricas permite identificar, evaluar y seleccionar las mejoras que contribuyen a perfeccionar los resultados que se obtienen al seguir un proceso o la conveniencia de adoptar cambios en la forma de ejecutar el proceso.


Medición en la organización

Cuando la organización entiende la importancia y evolución de las métricas se puede enfocar en aquella información que realmente aporta valor y evolucionan con la madurez. Un número reducido de métricas básicas puede ser suficiente para tomar decisiones que aportan mejoras a los proyectos y la organización.

Las organizaciones menos exitosas se dedican a acumular métricas e indicadores, sin un análisis de lo que realmente necesitan y cómo pueden obtener resultados útiles en términos cuantitativos. Se enfocan en mostrar “buenos” indicadores que no aportan nada al proceso y que al final no permitirán caracterizar lo que se tiene, toda la información histórica recolectada no sirve para describir y predecir el comportamiento.

Existe el principio de que “No se puede gestionar lo que no se puede medir” y de pronto el liderazgo basado en métricas es el pan de cada día. Todo requiere ser medido.

Deming establecía que muchas de las cosas que deben ser gestionadas no pueden ser medidas pero es fundamental gestionar lo que es importante, los números no tienen todas las respuestas. Intentar resolver cada problema basado en objetivos numéricos puede llevar a un desastre la compañía. Muchas veces el intento de medir a las personas conlleva a comportamientos no deseables. En lugar de buscar números hay que revisar cómo se ejecuta el proceso, proveer apoyo y recursos para lograr altos niveles de producción y calidad y medir el proceso en lugar de las personas que lo ejecutan.

Es fácil generar métricas e indicadores para caracterizar un proceso, lo complicado puede ser que esas métricas sean significativas para la organización. Luego la tarea se enfoca en lograr un entendimiento sobre la información que se debe recolectar y el análisis que se hace. Como mismo evoluciona el proceso, irán evolucionando las métricas, cambiarán, se refinarán y mejorarán. La idea es siempre partir de algo simple pero útil, lo demás irá perfeccionándose y adaptándose de manera natural.