miércoles, 10 de octubre de 2012

Reducir resistencia al cambio

"Mejorar es cambiar; ser perfecto es cambiar a menudo". Winston Churchill
Para hacer algo mejor, definitivamente se tiene que cambiar de alguna forma. No se puede mejorar haciendo lo mismo. El problema está en cómo cambiar y que el cambio sea aceptado, con la menor resistencia. 

La resistencia al cambio es  parte del proceso de mejora. Es algo tan natural como que cuando llueve debe caer agua, al menos. Es consecuencia del temor a perder algo que no se tiene claro en un nuevo escenario o contexto. Entender las implicaciones del cambio para todos los interesados y la forma en que los afecta, o beneficia, contribuye a reducir el rechazo.

Resistencia al cambio
Cuando se enfrenta un cambio, se tiene que trabajar desde el punto de vista del miedo a perder algo. Le puede pedir a una persona que mantenga las mismas prácticas de trabajo, las  mismas actividades y objetivos pero que desde este momento deberá hacerlo usando la mano contraria a la que normalmente usa, si es diestro le pide que sea zurdo o viceversa. ¿Cómo reacciona? 

En principio existe una sensación de pérdida de control. El dominio que se sentía se ve afectado por la inseguridad que provoca las nuevas decisiones. Lo mejor es ofrecer alternativas, involucrarlos y hacerlos dueños de sus decisiones.

Existe incertidumbre sobre los resultados. El rechazo es provocado por el temor a lo desconocido. Son elementos nuevos que no ha explorado y que le pueden producir temor, como si caminara al borde de un abismo. La capacitación y la certeza en el proceso y los resultados contribuyen a visualizar qué sucederá después, hacia dónde se quiere llegar.

Las sorpresas no son bien recibidas. Hay que preparar el terreno y comunicar poco a poco cómo y qué se quiere lograr, obteniendo retroalimentación permanente sobre la aceptación del nuevo escenario.

Está habituado a trabajar de una forma y un cambio mínimo puede parecer completamente diferente para distintas personas. Es importante avanzar con cautela, sentar bases, ir con certeza y no cambiar por el hecho de cambiar. Si se crea un nuevo hábito es porque es necesario e importante.

La preocupación por la capacidad de hacer las cosas que pide el cambio. Es fundamental para el cambio crear el conocimiento y la habilidad para lograrlo. La sensación de incapacidad puede crear muchos detractores del cambio, por el temor a perder su función. Con un correcto apoyo, asesoría y formación se reduce significativamente esa ansiedad.

Los recuerdos y vivencias anteriores, son una barrera para avanzar con el cambio. Las experiencias que frenan la acción, se presentan como fantasmas que deben ser identificados oportunamente y considerados para poderlos controlar. El desconocimiento de lo que se hizo en el pasado puede impedir el cambio en futuro.

Cuando el temor es real y el cambio es inevitable, lo mejor es ser abierto, transparente y justo. Tomar el toro por los cuernos y conducirlo a donde debe llegar. Al menos la franqueza con que se enfrenta puede ayudar a ser aceptado.

La gestión de procesos que se realiza considerando las prácticas de diferentes áreas de proceso en el modelo CMMI, como OPF, OPD y OT, ayudan a minimizar la resistencia o a preparar los escenarios que contribuyen a una mejor aceptación en la Organización.